«Regresar

SERVICIOS EDITORIALES

La amplia trayectoria en capacitación, consultoría y asesoría editorial, preprensa e impresión de quienes formamos parte de PEAC nos convierte en los indicados para la prestación de servicios externos en comunicación escrita.
Como una simple falta de ortografía o una información mal construida afecta de manera negativa la imagen personal o empresarial, le ofrecemos escribir para usted y vigilar que sus comunicados reflejen con claridad y sencillez las ideas que desea expresar.
Para ello hemos diseñado un plan de Servicios editoriales que ponemos a su disposición y abarcan todos los géneros de la escritura: desde el epistolar (como cartas comerciales y publicitarias), académico (manuales, ensayos, investigaciones o tesis de grado) y periodístico, hasta el literario (con todo tipo de textos en prosa como cuento, relato o novela).

No todos los textos son iguales e identificar las necesidades integrales de cada uno requiere cierto nivel de especialización. Los servicios de consultoría editorial de PEAC ofrecen soluciones a problemas o situaciones determinados y proponen mejoras en la organización de la producción editorial con la finalidad de obtener un producto de alta calidad.
La consultoría editorial engloba la evaluación del original, sugerencias de redacción, presentación, soporte, impresión y mercado del producto editorial.

La concisión es una práctica que no siempre se logra. Para algunas personas escribir de manera prolija equivale a abusar de las reiteraciones y las palabras; el resultado son textos fatigosos y difíciles de comprender, sobre todo cuando abunda el lenguaje burocrático. En estos casos la edición de textos adquiere su natural sentido (el vocablo texto viene del participio pasivo del latín texere: tejer, construir o estructurar) y equivale a una alta costura con zurcido invisible; es decir, el trabajo consiste en limpiar el escrito de palabras innecesarias e ideas repetidas (en ocasiones quitando párrafos completos), aclarar reflexiones equívocas, imprecisas o mal construidas, tejer una oración con otra dándole coherencia al texto, y vigilar que los signos ortográficos cumplan correctamente su función.
Asimismo, se uniforma el texto tanto en lo literario como en lo relacionado con el estilo editorial: se revisa la composición de los títulos y subtítulos, del cuerpo general del texto, de las notas, los pies de página, los pies de foto (si los tiene) y las fichas bibliográficas y hemerográficas, entre otros aspectos.

Uno de los aspectos que caracterizan la eficiencia laboral es saber exponer las ideas de manera coherente, ordenada, inteligente e interesante: los buenos contratos y las mejores negociaciones cumplen con estas características. No obstante, el bombardeo informativo al que el mundo moderno se ve sometido –aunado a la falta de tiempo por el gran número de actividades que suelen acumularse– muchas veces impiden que las personas expresen por escrito sus ideas o provocan que se delegue ese trabajo no siempre a la gente más adecuada, poniendo en serio riesgo su imagen personal o empresarial.
Nosotros escribimos para ti y vigilamos que tus comunicados reflejen con claridad y sencillez tus deseos: la comunicación escrita es nuestra especialidad.

Contrario a lo que muchas personas suponen y muchos colegas hacen, corregir el estilo no es simplemente leer para hallar fallas ortográficas: corregir es revisar y analizar el documento; es, en ocasiones, incluso traducir en el propio idioma las ideas del autor. Corregir el estilo es prestar atención para detectar y enmendar posibles errores; es buscar la manera de mejorar la redacción de algunas oraciones confusas; es quizá añadir alguna explicación o información que complemente los temas tratados o bien sugerir alguna supresión que aligere el texto.
Corregir el estilo es también vigilar que el autor (o autora) no caiga en inexactitudes o incorrecciones, dado que trasladar las ideas en palabras es un proceso en el que suelen ocurrir generalizaciones, omisiones y distorsiones; por lo que resulta lógico que se produzcan párrafos oscuros, mal hilvanados, reiterativos o vacíos.
La corrección de estilo editorial no significa alterar el estilo literario de quien escribe, al contrario, cuidar que los posibles errores gramaticales (ortográficos, morfosintácticos o semánticos) del texto no alteren la individualidad del escrito y sí mantengan una unidad en cuanto a su armonía y giros idiomáticos utilizados. En pocas palabras, se trata de pulir el estilo del autor.